Sarita Velozo de Insaurralde es miembro del grupo de Abuelas Lee Cuentos de Corrientes -línea fundadora- y pasó por la mesa de Vivir Plenamente este domingo para contar los detalles de la actividad que realizan, con mucha vocación y amor por la lectura. Destacó que “es un grupo activo, que se dedica mucho a darse, a entregarse a los chicos, que es la función de los abuelos lee cuentos, básicamente”.

Explicó que desarrollan su actividad no solamente en las escuelas, sino también en otras instituciones, como contextos de encierro, entre los cuales está el Instituto Pelletier y otras instituciones. “Es una actividad que satisface muchísimo cuando la hacemos de corazón”, resaltó y recordó que “a veces pasa que por la calle me dicen abuela y no son mis nietos, sino chicos a los que les leímos y nos reconocen”.

“Nos damos cuenta de que hay muchos espacios por cubrir”, expuso, rememorando que “el otro día, una nena de 13 o 14 años, me preguntó cuándo vamos a leer a su colegio y me quedé callada porque leemos en primaria y los chicos de secundaria que ya nos conocen quieren que se les lea”. Para ello, agregó que “necesitamos abuelas o personas a las que llamamos tíos”, resaltando el caso de una adolescente de 17 años que vive en la localidad de Riachuelo y que “está muy compenetrada con su actividad y hace cosas maravillosas en el colegio en el que trabaja”.

Sarita también destacó, para quienes estén interesados en sumarse, que “no importa la actividad o la profesión en la que se desenvuelvan, porque hay amas de casa, profesores universitarios, docentes, enfermeras, asistentes sociales, la edad no importa, esta es una oportunidad hermosa que le va a brindar satisfacciones”. En la misma se eligen “cuentos que nos gustan y le pueden gustar a los chicos”.

Del mismo modo, expuso que “es una actividad libre, nadie impone nada y uno va al colegio o la institución elegida, habla con los directivos y comienza una vez por semana”. Indicó que los cuentos no llevan más de 10 minutos y no hay trabajos prácticos, solamente “es el placer de leer por leer, para que el chico se desenchufe y viva la literatura, lo que es interesante porque además conlleva un aprendizaje”.

Manifestó que las reuniones organizativas se realizan dos veces al mes, el primero y el tercer miércoles, en la Biblioteca Mariño, sita en calle Santa Fe, a pocos metros de la Peatonal Junín. Además, cuentan con una biblioteca propia, en la cual pueden seleccionar los textos y se instruye sobre la mejor manera de leer para entretener y enseñar a los chicos. “La única condición es saber leer y que te guste la lectura”, resaltó la mujer que es una de las 20 integrantes del equipo y concluyó diciendo que “es una actividad que da mucha satisfacción y los chicos a cambio brindan mucho amor”.

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