La residencia para adultos mayores La Fabiana, celebró una kermés para celebrar el Día del Abuelo. Éste fue el segundo evento, el cual terminó con gran aceptación tanto de los residentes como de las familias de éstos. Compartimos en esta nota la cobertura periodística realizada por la Lic. Mirian Blanchard para Vivir Plenamente Adultos Mayores .

Hablamos con parte del equipo de profesionales en medio de la celebración. La Profesora Noelia Peña, así como con las licenciadas Rocío Codutti y Belén Valenzuela. “Siempre tratamos de integrar más a la familia y festejar al adulto mayor, el Día del Abuelo, integrando siempre a todo la familia y entre todos logramos eso”, remarcó la profesora Peña. Por su parte, Codutti comentó, “este encuentro nace el año pasado, tras una intervención multidisciplinaria de todo el equipo de estimulación de residencia La Fabiana, donde queríamos llegar a que el adulto mayor que está en una residencia viviendo, no se lo vea como algo aburrido, sino que acá hay vida, hay diversión. Con esto logramos actividades inter generacionales, sobre todo acompañado desde la estimulación desde el área física, cognitiva, motora y plástica”, prosiguió.

 

En un ambiente donde los juegos y bailes tomaron el protagonismo,  dialogamos con la gerente de la residencia, Valentina El Halli Obeid, quien explicó la importancia de “visibilizar” a la tercera edad tanto con eventos de ésta índole como con el trabajo diario que vienen efectuando desde 2014.

En primer lugar comentó: “El abuelazo es una fiesta que nosotros hacemos todos los años para festejar el Día del Abuelo. Tenemos como residentes a adultos mayores que la mayoría son abuelos, efectivamente, por lo que aprovechamos para invitar a las familias de éstos a que vengan a disfrutar con nosotros y de paso hacemos mucha estimulación social, el cual es nuestro principal objetivo dentro de la residencia y que tiene que ver no solo con los cuidados sanitarios que uno necesita en esta etapa de la vida sino también con la estimulación social, para que nuestros pacientes puedan estar activos, sin la necesidad de todas las cuestiones medicamentosas, las cuales son necesarias en algunos casos, pero que también apostamos a los encuentros sociales y a los vínculos afectivos; así que fiestas como ésta lo que hace es apostar a estos vínculos y fortalecerlos”.

Otra de las integrantes de La Fabiana, Ana Belén Valenzuela, licenciada en Psicología y especialista en Psicogerontología, continuó precisando sobre la festividad: “La idea del abuelazo siempre es trabajar en relación a la vejez y repensar esta cuestión de que ‘la vejez es inactiva’ o que son abuelos aburridos, que se aíslan, que son huraños; cuando en realidad lo que podemos demostrar con estos eventos es que lo que más tienen son ganas de compartir entre pares y transmitir lo que es ‘ser abuelo’, que no necesariamente significa tener nietos sino esta cuestión de brindar, compartir y disfrutar con otras generaciones ajenas a las de ellos. Básicamente vivir plenamente de una forma bastante saludable, activa y social; por lo que la idea del evento es precisamente ésta, un encuentro familiar, amigos, con invitados, música, juegos y baile, donde el adulto mayor pueda encontrar también diferentes historias, porque estas actividades no solo engloban a los residentes sino a invitados que participan de este tipo de eventos. Principalmente el objetivo es formar lazos, porque en la vejez son importantes las redes, las amistades, las diversiones, ya que la vejez no tiene que ver solamente con la enfermedad sino precisamente todo lo contrario”.

En cuanto a los juegos, a la génesis de la idea para el abuelazo, la especialista dijo que surgió del equipo de estimulación, conformado por una psicóloga, una kinesióloga y una maestra de artes plásticas para combinar las tres disciplinas en pos de buscar la recreación y estimulación tanto física como psicológica desde el juego, los colores y tratando de generar la risa, la competitividad sana, que los grandes compartan con los niños las actividades, dado que el juego conecta y genera un intercambio tanto sabiduría como placeres”, remarcó.

CALIDAD DE VIDA

Con respecto a cómo se trabaja en la residencia, El Halli Obeid, dijo: “La Fabiana, es una residencia de larga estadía donde tenemos principalmente como objetivo la calidad de vida de nuestros pacientes y lo trabajamos tanto desde lo social como desde el ámbito sanitario. Tenemos la suerte de tener 40 residentes, todos están muy acompañados por sus familias. También apostamos a que se fomente la amistad y formar otros lazos que son diferentes en la tercera edad. Considero también muy positivo que la prensa se acerque para que la sociedad pueda conocer otra cara de la vejez, y sobre todo visibilizar a los adultos mayores que están en residencias disfrutando de esta etapa de la vida y no con esa sensación negativa que antes se tenía”.

Además, Valentina remarcó que hay una “cuestión de despersonalización de la tercera edad, es decir que todos son abuelos o todos tienen la misma historia o todos están solos, etc. Entonces para lo que se trabaja, y mucho, es para que se los siga considerando ‘personas’, dado que personas somos todo el tiempo y la dignidad la merecemos todo el tiempo”.

DIFERENCIAS

La gerente de La Fabiana se encargó de pormenorizar las diferencias que existe con un geriátrico, “la gran diferencia entre las residencias y los geriátricos, es que en las primeras se trabaja en base a los adultos mayores con derechos, por eso creo que es importante que la sociedad pueda ‘ver’ al adulto mayor e incluso sentirlo como parte de la sociedad y sobre todo que él mismo pueda volver a sentirse útil. La gente piensa en geriátricos y se le viene a la mente lugares feos, aislados, de maltrato y nuestra concepción de una residencia es completamente diferente. Aquí no hay horarios de visita ni momentos donde no puedas venir, siempre pueden venir y esto hace que las familias, en estos casi cuatro años que llevamos trabajando, estén muy presentes y agradezco enormemente a las familias que tenemos y que hemos tenido en este paso del tiempo, lo cual deriva en que nuestros residentes sean felices”, aclaró.

REFLEXIÓN

También tuvimos la posibilidad de entrevistar a una de las médicas geriátricas de la institución, Luciana Blanc, quien continuó puntualizando los beneficios de trabajar en una residencia para adultos mayores, “generalmente cuando uno habla de una institución geriátrica o una residencia para adultos mayores, socialmente se los comprende como un ‘último recurso’ que la familia utiliza no tanto por necesidades físicas sino más bien asistenciales. En esta institución, la novedad con la que trabajamos es que dividimos en sectores (uno con pacientes de necesidades básicas y otros que pueden efectuar actividades grupales), según la necesidad de asistencia de cada paciente. Ya que no solo nos abocamos a las necesidades básicas sino también en cuanto a la rehabilitación psiconeurocognitiva. Esta diferenciación lo que hace es que el adulto mayor pueda reinsertarse en las actividades familiares, con esto no buscamos solamente que las familias vengan a la institución sino que quizás algún fin de semana ellos puedan volver a sus hogares y que su entorno se sienta apto para asistir al adulto mayor. En otras palabras apuntamos a ser un complemento familiar y no un lugar donde solamente se deja al adulto mayor a cambio de otras personas”.

La doctora Blanc remarcó también las actividades intergeneracionales que se efectúan en La Fabiana, “son muy enriquecedoras no solo para incluir en su propia familia al paciente sino también para que la sociedad entienda que los adultos no son de descarte”.

La profesional de la medicina profundizó la última oración explicando: “Muchas veces se les quita un lugar y ellos son perfectamente capaces de colaborar culturalmente con nuestros niños, adolescentes o los adultos jóvenes. Es por esto que el grupo de psicólogos comenzó a sacar a los pacientes y llevarlos a la escuela de arte para que compartan actividades con los niños del jardín por ejemplo; y éste tipo de cosas cambia el tipo de consciencia que tiene un niño con respecto a un anciano, viéndolo como alguien de quien podemos aprender y del cual ambas generaciones pueden sacar provecho. Esto también nos ayuda a repensar que rol vamos a ocupar nosotros cuando lleguemos a esa edad, porque a no ser que ocurra alguna fatalidad, todos llegaremos a viejos. Hay un momento bisagra en la vida de un ser humano, que es la jubilación, donde estuvo ‘activo’ y pasa a ser ‘pasivo’ (ninguna de las dos son absolutamente verdad), pero donde produce un cambio muy importante en la psique, ya que el día a día se torna diferente; y uno lo puede asimilar para bien o para mal.

Por eso está bueno pensar en qué tipo de vejez tendremos y que tipo de conciencia social queremos dejar preparada para cuando lleguemos a ancianos el día de mañana. Todos debemos cambiar nuestra percepción del adulto mayor para llegar sintiéndonos útiles a esa edad. Ir trabajando desde niños o adolescentes como quiero vivir cuando sea un adulto mayor”, culminó.

EL EQUIPO

La residencia La Fabiana cuenta con un nutrido grupo de trabajo, conformado por 35 miembros, entre los que se destacan profesionales de diversas áreas y colaboradores, algunos de éstos son: Belén Valenzuela, Rocio Codutti, Noelia Peña, Valeria Clerici, Luciana Blanc, Zulma Cabrera. Por último, la responsable administrativa remarcó la gran labor del equipo de enfermería, a los cuales definió como, “los trabajadores que más trabajan y a quienes hay que agradecerles infinitamente, porque son los que están todos los días con los adultos mayores”, finalizó.

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