Erich Rubén Benítez y Elvira Betty Cuneo se conocieron en el “Baile de Primavera” del Club Centro Obrero de Bella Vista. Ante la mirada de sus tías, él pidió permiso para bailar con ella. Ese instante hizo que hoy cumplan con sus bodas de diamante de la mano de seis hijos, 16 nietos y seis bisnietos.

Allá por septiembre de 1957, estaba en pleno desarrollo el bullicioso “Baile de Primavera” en el Club Centro Obrero de Bella Vista. Los entrecruces y saludos constantes de los vocingleros participantes, en su gran mayoría todos jovencitos se entremezclaban con el ritmo de las cumbias, el pasodoble y el chamamé. Es de notar que, en esa época, las jovencitas iban casi todas acompañadas de personas mayores, generalmente con sus parientes.

En ese evento, y en un momento dado, un apuesto joven se dirigió a la mesa donde estaban sentadas una muy linda señorita con sus dos tías, a quienes saludó y solicitó bailar con la niña, acordando las tías la aceptación “con sólo mirarse”.

Era un tango, nunca mejor elegida la pieza ya que los obligaba a bailar abrazados unos 4 o 5 minutos. Casi no se hablaban, pero era evidente que sus corazones fueron flechados por Cupido. Ella, Betty con 16 años y él, Rubén con 18.

Se casaron el 14 de Mayo de 1958 y tuvieron seis hijos (ya todos casados), 16 nietos y seis bisnietos.

En 1953, Rubén era empleado en Cook & Cía. S.A. de Corrientes en la oficina contable, y a principios de marzo de 1954 fue enviado a la sucursal Bella Vista para actualizar los libros de contabilidad y confeccionar los balances. Quedó provisoriamente hasta que consiguieran un Contador. Aquí se cumplió eso de “Provisorio para Siempre”.

Betty se dedicó a cuidar y educar a sus hijos, y ayudó incansablemente a Rubén, primero en la compra-venta de discos (eran todavía de 78 rpm).

Y luego trabajando a la par en todos los emprendimientos que se concretaban. Y fueron bastantes.

En 1968 se instalaron con una Casa de Artículos para el Hogar, donde avanzaron con grandes expectativas, logrando obtener en 1971 la Concesión Oficial de Deutz Argentina para la venta de tractores y maquinarias agrícolas.

“Fueron épocas de grandes realizaciones con sólidos basamentos que perduran en el tiempo”, recuerdan.

En la actualidad, los dos ya jubilados, siguen inquietos y compartiendo con su familia los avatares de esta hermosa vida.

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