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8 agosto, 2020
VIVIR PLENAMENTE
Tona Galvaliz

El antídoto de la pandemia se llama amor | Por Tona Galvaliz

La pandemia nos movilizó a ocuparnos haciendo frente al auténtico valor de la vida, preguntarnos por lo fundamental, replantearnos lo prioritario.

Vivimos apurados quién sabe para qué, queriendo todo para antes de ayer, corriendo para ganarle al tiempo arriesgando salud, familia, relaciones, entre otras.

¿Te diste cuenta de que ya casi ni nos miramos a los ojos, olvidamos saludarnos con una sonrisa o preguntarnos cómo estamos?

Más allá de cumplir con las medidas preventivas, este aislamiento trajo importantes pérdidas económicas, pero también ganancias humanas.

El encierro forzoso está modificando positivamente nuestro modo de convivir, donde surgen planteos de lo que realmente es indispensable para vivir, reconocer de quiénes sinceramente somos o advertir la necesidad de entreverarnos de verdad.

Conectados a través de tecnologías, pero no comunicados; hoy brota la importancia del sentir la proximidad con el calor y abrigo, que surge de un abrazo que da sostén, consuela y muchas veces cura el alma.

Alto costo estamos pagando por estar más con nosotros, con la familia,

volviendo a jugar, a leer cuentos, contarnos historias, a sentir el olor a

comida fresca recién salida del horno, ¡qué lindo!.

Todo esto habla de amor.

Hablando de amor, en esta nota retomo el tema de gestión emocional:

“Lo que sientes es producto de lo que piensas, si el tipo de vida o resultados no son los esperados, estás a tiempo para recalcular, y cambiar tu manera de pensar, para actuar con acierto”.

Siempre vamos a tener miedo, en mayor o menor grado. Hay que saber gestionarlos.

El miedo es evolutivo, parte de nuestra naturaleza. El día que dejemos de tener miedo es porque -ya estamos muertos-.

Ej. Los actores que llevan años dando una obra de teatro, cada vez que suben al escenario, tienen miedo, pero los trabajan y trascienden.

Si tienes miedo a morir, te comento que sí, te vas a morir. Todos en algún momento estaremos cara a cara con la hermana muerte, seguro nos llegará ese día.

Conecta con la vida más que con la muerte. Desdramatiza, no te preocupes. ¡Ocúpate!

En otra nota expuse que el miedo y el amor son dos caras opuestas entrelazadas de una misma moneda.

Ambas tienen finalidades diferentes de supervivencia para distintos fines; donde está una, está también la otra.

El aprendizaje está en integrar y equilibrar ambas polaridades emocionales (miedo-amor).

Sabemos que el miedo es una emoción que nos invita a estar alertas, a tener más cuidado y prevenirnos de peligros inminentes.

Tener miedo está bien, siempre y cuando se considere el contexto y circunstancia. Todo es un texto dentro de un contexto. Veamos dos ejemplos opuestos.

Para un surfista, una ola de 6 o 7 metros es algo esperado con agrado y entusiasmo y, por otro lado, para una persona que no sabe nadar, esa misma ola representará un peligro de muerte, lo vive con sensación de angustia, desamparo y desprotección.

Esas condiciones emocionales activarán diferentes hormonas para que la persona se mueva, accione y, dependiendo de cómo vivencia la experiencia, será la diferencia. Veamos en ejemplos.

En el caso de miedo, no se piensa, se huye y la persona liberará hormonas de (estrés malo) cortisol, adrenalina, para correr del peligro. Caso contrario, por el agrado, la persona liberará hormonas de (estrés bueno) dopamina, serotonina, oxitocina, específicas para el goce y disfrute del surfista.

Conclusión:

  • Para garantizar nuestra supervivencia y llevar una vida más humana, necesitamos reforzar el concepto de que nos necesitamos mutuamente.
  • Comprometernos con la vida, mantenernos unidos, colaborar solidariamente entre nosotros aunando criterios, valores con la misma visión; de cara a un futuro compartido.
  • Tener presente que formamos un tejido social, una comunidad, y con acciones eficaces ir construyendo nuestro mundo, porque todos somos parte del todo.
  • Evitar entrar en pánico, histeria, egoísmos o miserias humanas, frecuentes en tiempos de adversidad.
  • Somos seres en términos biológicos de manada, convocados para el encuentro, la confiada cercanía, vivimos de y por amor, porque en definitiva somos amor.
  • EL AMOR SALVA.

Dios es amor y vive en ti. Él te guía, te conduce con su luz y sabiduría. Escúchalo, confía, ¡AMA!

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