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Corrientes
1 octubre, 2020
VIVIR PLENAMENTE
Laila E. Daitter

Laila Daitter – Domingo 13 de Septiembre de 2015

[dropcap]E[/dropcap]n nuestra última edición de “Vivir Plenamente“, la columnista Laila E. Daitter, nos dejó y recomendó nuevos títulos y lecturas para leerlas en soledad o compartirlas.

De recorrida por la Asociación “La Nube” en Palermo (Buenos Aires), Laila se encontró con el correntino Pablo Medina quien es un gran promotor de lectura infantil y juvenil de hace mas de 40 años.  Y justamente rodeando esta temática recomienda la lectura de:

–  María Teresa Andruetto: “Hacia una literatura sin adjetivos” ¿Qué sucede con la literatura cuando se le coloca el adjetivo de juvenil o infantil?

“El gran peligro que acecha a la literatura infantil y a la juvenil en lo que respecta a su categorización como literatura, es justamente el de presentarse a priori como infantil o como juvenil. Lo que puede haber de “para niños” o “para jóvenes” en una obra debe ser secundario y venir por añadidura, porque el hueso de un texto capaz de gustar a lectores niños o jóvenes no proviene tanto de su adaptabilidad a un destinatario sino sobre todo de su calidad, y porque cuando hablamos de escritura de cualquier tema o género, el sustantivo es siempre más importante que el adjetivo. De todo lo que tiene que ver con la escritura, la especificidad de destinatario es lo primero que exige una mirada alerta, porque es justamente allí donde más fácilmente anidan razones morales, políticas y de mercado.

La literatura de un país no se hace sólo con escritores, sino también con investigadores, formadores y críticos y se hace sobre todo con lectores que dialogando con las obras ya escritas, van construyendo obra hacia el futuro. Se trata de una construcción social, que tiene que ver con entender la literatura de un país como la inmensa tarea de una sociedad que escribiendo, estudiando, cuestionando, difundiendo, leyendo o ignorando lo escrito va haciendo la obra de todos”.

“Pregonero, cuentos para cuenteros” de Susana Itzcovich.

En las épocas de la colonia, el pregonero era el que comunicaba, voceaba alguna cosa que se ignoraba. Antiguamente, en nuestra América, se leían o anunciaban hechos que sucedían o iban a suceder. Generalmente, los pregoneros iban por las calles y en voz alta comunicaban a los pobladores algo que debían conocer. O sea que divulgaban, anunciaban o proclamaban noticias cotidianas, para que el pueblo se enterara de lo que sucedía, ya que no existían demasiados periódicos. Con este esquema es que decidimos que los pregones también incluyan los cuentos de hoy y de siempre, que nos traen historias de diferentes países y generaciones y que debemos conocer e incorporar a nuestro saber. Recopilamos cuentos originarios de África, India, España e Italia, con sus características propias, para que los memoremos, donde suceden hechos conocidos y desconocidos, y relatos recopilados en América Latina (Venezuela, Cuba, Uruguay y Argentina) para considerar historias que nos envuelven y que siguen perteneciendo a los pueblos originarios.
¿Por qué nos importan? Porque muchos de nuestros cuentos se remontan a esas historias populares, difundidos de boca en boca, como corresponde a cualquier pueblo, y que alguna vez fueron contados para que los conociéramos. Gracias a esos recopiladores nos han llegado historias de pueblos, países y generaciones que muchas veces no conocíamos.
Hemos recopilados relatos mágicos, fantásticos, realistas, desde donde se reconocen mitos, leyendas, cuentos populares, historias que dieron pie a otros relatos. Cuentos de animales, cuentos de humanos, cuentos maravillosos, religiosos, novelescos, pícaros, donde el pícaro lucha por sobrevivir en un mundo lleno de embusteros, a los que vence finalmente“…

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