EL PERIODISMO DE TRINCHERA FRENTE A LA DICTADURA DEL ALGORITMO Y LA VEJEZ INVISIBILIZADA
En la era del clickbait y la inmediatez digital, las crisis humanitarias de las personas mayores en zonas de conflicto quedan sepultadas por el algoritmo. Una reflexión urgente desde la experiencia en el terreno y el compromiso con los derechos humanos.
Hoy las plataformas digitales premian la velocidad por sobre la profundidad. Vivimos bajo los condicionantes de un algoritmo que detecta que un usuario indignado o conmovido pasa más tiempo enganchado a la pantalla. Ante esto, muchos medios cayeron en la trampa del clickbait (ciberanzuelo), redactando títulos sensacionalistas que apelan al morbo o a la indignación instantánea para sobrevivir económicamente o ganar visibilidad. El desafío actual para los profesionales de la comunicación es resistir a esa corriente y demostrar que el contenido analítico, serio y respetuoso sigue teniendo un público fiel que busca valor real.
La desinformación y el clic de la emocionalidad exacerbada se combaten con más y mejor periodismo; volviendo a las bases de nuestra profesión: estar en el lugar de los hechos.
Recientemente tuve la oportunidad de vivirlo en primera persona. Formé parte de una Misión de Periodistas Latinoamericanos en Israel, donde pude observar de cerca la cruda realidad tras el ataque terrorista del 7 de octubre. Vi las profundas consecuencias sobre la población, pero también su admirable capacidad de resiliencia en medio de una zona geográfica compleja, donde vecinos regionales amenazan con su aniquilamiento. Lo que las pantallas no muestran es que esa sociedad convive a diario en armonía con diversos credos a lo largo de su pequeño territorio, consolidándose como el único Estado democrático con valores occidentales en Medio Oriente.
Sin embargo, bajo esta misma lógica del impacto rápido, el algoritmo invisibiliza las realidades más vulnerables: las de las personas mayores en zonas de conflicto. En la guerra entre Ucrania y Rusia, las personas de edad avanzada suelen quedar atrapadas en sus hogares, sin redes de apoyo; en Irán, la matanza de la población civil opositora silencia los reclamos intergeneracionales; y en los cruentos conflictos de África, como en Sudán, la República Democrática del Congo o la región del Sahel, los adultos mayores se convierten en refugiados olvidados. Son voces calladas e invisibilizadas por un ecosistema digital que prefiere la inmediatez antes que la profundidad de la crisis humanitaria en la vejez.
"Hacer periodismo serio hoy en día es un acto de resistencia y un compromiso con la vejez invisibilizada."
Y para quién suscribe con más de 30 años en el oficio y casi 20 dedicado a las personas mayores y sus derechos, ejercer el periodismo hoy significa una responsabilidad inmensa. Es romper la burbuja del relato digital, mirar a los ojos a los protagonistas y contextualizar la información. Solo así, apostando a la rigurosidad y rescatando del olvido a las personas mayores en cada rincón del mundo, honraremos nuestro rol social y ofreceremos un faro de claridad en medio del ruido global.


